Historias de vecinos y personajes narradas por "Pepe" Miranda
Asado político




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Pepe” Miranda, dolorense radicado en la ciudad de Córdoba, comparte en este relato, las vivencias de entrañables vecinos de la Villa Dolores de calles de tierra.


Me dice el dotor Martínez, allá en el campo:

-Anselmo, vas a tener que ir a Dolores y hacerte el “analise de la chaga”.
Pero eso lleva tiempo, dotor -le contesté.
-Vos anda, sacate la sangre y el resultado me lo trae el agente sanitario, el Mario Curi. ¿Se acuerda?
Si. Claro… cantor el hombre.
– El mismo.

Y bueno, me fui a Dolores en el camión del turco del almacén de Chancaní que iba para allá y me dejo en la puerta del hospital. Así que llegué, me preguntaron el nombre, me amarraron el brazo con una goma, y “dentraron” a sacarme sangre como para hacer chanfaina.

Liiiistoooo…!!!”-dijo la gordita enfermera mientras me ponía un algodón y me hacia doblar el brazo.
– “Vaya nomás…”- me dijo, mientras le ponía un rótulo con mi nombre a la jerinja.

La verdá, salí medio sonso de ahí y en la “vedera” me lo hayo al Toto” Gómez… El que tocaba la guitarra con don Flores, del dúo “Flores y Gómez”.

Anselmo!”- se sorprendió al saludarme- “¿que haces vos por acá?”.

Le cuento, y me invita al “Clú Presbítero Ardiles”, en la otra cuadra del hospital, que hay un “asao e´ los peronista”, que va estar lindo y que se yo…¡y gratis..!

Vaaamo..!!!” -le dije.

Había poca gente porque era temprano, y le digo al que atendía un mostrador, de que me habían sacao sangre y eso… no? Ahí nomás peló un poco de queso, una morcía y un pancito
-¿Blanco o negro, compañero? –me dijo el despachador
– Blanco,…Sodeao, nomá. –le respondí.

Ayudamos un poco con las sillas y esas cosas, y empezó a llenarse de gente, que se saludaban a los gritos y se “palmiaban” el lomo; chicos que jodían y las madres tratando de sujetarlos, porque iba a llegar el “compañero Dotor”, y estos carajos se lo iban a llevar por delante,(lo que era tan petizo el hombre…).

Cuantito se completó de gente gritaron: “¡A Cooomeeeer!!!” ; y atropellamos todos a la vez. Yo me acomode al lado del “Toto”, y empezaron a llegar fuentes con empanadas que volaron ahí nomás y unas botellas de vino que se acabaron en un santiamén.

Cuando se calmó un poco la cosa, “trajieron el asao”, ensalada de lo que busque, panes, y unas ollitas de vidrio con un chimichurri que te hacía saltar las lágrimas.

¡Era una bulla bárbara! Y pasaban de vuelta las fuentadas con carne, y, ¿sabe lo que hacia la gente?… ponía un pedazo en el plato, y otro en una bolsa que tenían en el piso…(Aprendé Anselmo -me dije… y dentré a juntar de todo un poco).

De bien que “tábamo” charlando y tomando, entró a pasar el dotor palmiando y preguntando: “Y vos… cómo te yamás?… che!”, “De ande sos que no te visto por acá…”, y esas cosas.

Yo le respondí a todo lo que preguntó, y antes de seguir, me mira y dice: “Y que andas haciendo?
– Ya ve… Dándole gusto al cuerpo y de paso gritar unos ¡Viva Perón, carajo! como siempre que nos tomamos unos vinos -le dije yo, jodiendo…

Se fue el hombre, y con el “Toto” nos bajamos otro litro. Y risa de acá y chiste de allá, los íbamos poniendo fierro.

Empezaron los discursos y las floriadas para uno y para otro, cuando el dotor de repente, dice; -¡Compañeros!…

-¡Viva el Dotor!!!-Gritaron todos, y el hombre les decía “¡Bueno!.. Tesen ai´que les voy a contar algo…. Hoy nos visita un hombre de campo, trabajador y sincero, honesto, como todos los hombres del pueblo peronista…” y que se yo que más,… y me nombró a mi!!!

Me quería hacer pasar al escenario. Yo no sabía ande meteme. Tenía la bolsa llena de carne, pan, tomates y como cuatro botellas de vino… el honesto!

Jodieron tanto que pasé nomás

-Cuidame la bolsa– le dije al Toto.

Subí, y me dice el dotor; –¿Quéloque te gusta gritar a vos cuando te tomas unos vinos?– y me puso el coso ese de hablar en la boca y ahí pegué el grito: “¡¡¡VIVA PEEERON…CARAJO!!!. ! ¡No sabe usté el batifondo que se armó!… Me abrazaban…, me saludaban…, me daban vino…., y en eso dijo el dotor…
Bueno bueno, paren un poco ché!!! 
Tranquilos compañeros que la cosa sigue– dijo… y mientras me tenía abrazao del cogote anunció a todos -Y ahora… para que el Anselmo siempre nos recuerde, le vamos a regalar esta hermosa bicicleta, donada por el compañero Ochoa. Así se florea allá en sus pagos, che!!!”, y me palmiaba el lomo.

Yo pensaba: “Si supiera los guadales que hay en Chúa..!!!
Gritaban los chupao y aplaudían que era un lujo, y yo bajé del escenario. Me puse a buscar la bolsa, cuando la hallé, la subí a la bici y me alcé a la mierda, no sea que se arrepientan los compañero y me la quiten!

Fui yendo despacito a la terminal, me tomé una cerveza en lo Calderilla, pa’ lavar la cancha, y esperé al “oinibo de Don Yapeyan. (Apellaniz)

Cuantito llegó, cargamos la bici en el techo, la bolsa adentro y me fui durmiendo el pedo hasta las casa.

¡La fiesta que hicieron los chicos con la bicicleta famosa esa!. Se caían, se peliaban, se reían, pero no dejaban de comer el pan francé que les llevé. Siempre que me acuerdo me sonrío.

Pero no me olvido de ustedes; ¡Gracias compañeros!

ANSELMO F.