Raúl Martínez rescata de la memoria los acontecimientos que hace 24 años protagonizó junto a los vecino de San Carlos Minas.
Cuando las campanas doblaron por la vida.




El 6 de enero de 1992, la naturaleza desató su furia sobre el tranquilo pueblo San Carlos Minas, mutando para siempre, el paisaje y las vidas de los pobladores.

Esa mañana en la que los niños del lugar debían salir a las veredas a mostrar los juguetes traídos por los Reyes Magos, las calles se colmaron de desesperación ante la inminencia de un alud de agua y lodo que había destrozado las defensas del arroyo Noguinet.

El aire del pueblo se impregnó del incesante tañido de las campañas de la parroquia y gritos de vecinos advirtiendo la inminencia del peligro mientras corrían hacia los sectores altos del lugar.

Durante la noche poco menos de 300 milímetros de agua se habían descargado en forma de lluvia, río arriba, sobre la cuenca del Noguinet. Ante semejante volumen, la defensa que antes había soportado antiguas crecientes esta vez claudicó y dio paso a una oscura masa líquida, que con violencia, fue invadiendo el diseño urbano del pueblo.

La destrucción y la muerte se abalanzaron san-carlos21sobre la cotidianidad pueblerina que ya nunca más volvería a ser la misma.

Treinta y seis víctimas, cuantiosos daños materiales, tremendas secuelas emocionales en los sobrevivientes y una asignatura pendiente por parte de las autoridades son el saldo que dejó aquel acontecimiento que la historia conoce como la “Tragedia de San Carlos Minas”.

Un protagonismo no deseado

Aquel día desde muy temprano, Héctor Raúl Martínez, por entonces, párroco del lugar se abocó a intentar organizar el caos provocado por el desastre. Las campañas haciendo de alarmas, la san-carlos1_0nave central de la parroquia convertida en improvisado deposito de las donaciones que fueron llegando en horas posteriores. A veinticuatro años de aquellas jornadas Raul Martinez rememora:

Cada año, es reavivar el recuerdo. Difícil no recordarlo. Lo vivo actualizando lo que la gente, especialmente de San Carlos Minas, viene diciendo. Palabras de agradecimiento, que tal vez, en ésos momentos no eran tan nombradas, eso da alegría, tal vez compensando todo el dolor, y en cierta manera de algunas actitudes negativas, y acusaciones falsas, que salieron de algunos políticos que no querían reconocer el trabajo conjunto que se venía haciendo desde la Iglesia.”

“También lo vivo con cierto dolor, por todo el tiempo que ha pasado… y que no se hayan tomado medidas en tema de prevención. Veinticuatro años, que todavía siguen diciéndonos: Hasta cuando?. Qué esperan para resguardar a las personas, mitigar el daño que tanto mal nos hace cuando suceden las crecientes, y estamos tan vulnerables como aquella ocasión.”

Hace mucho que no voy a San Carlos. Las veces que he ido, he tratado de ver a los amigos, que son varios. Lamento el no poder ir más seguido.”

El por entonces Cura Raul se vio, sin pretenderlo, aprendiendo a ser 10552660_10204729329612754_6492447733220983393_n socorrista. Generosamente brindó las instalaciones de la parroquia que oficiaron de depósito donde se clasificaban las donaciones de ropas, calzados y medicamentos. En un altillo cuya ventana esta sobre la puesta principal del templo, se había improvisado una sala de comunicaciones civiles operada por el Radio Club Villa Dolores que colaboraba en la coordinación de las penosas tareas que se sucedieron los siguientes días.

Los saldos pendientes

Creo que decimos haber aprendido la lección… son tantos los temas de ésa lección, pero, me parece que en la práctica todavía nos falta bastante; temas relacionados al Medio Ambiente. Todavía se sigue arrasando a los bosques nativos. Ya no quedan…-se lamenta- Rescato el programa de control de los incendios, pero, no aprendemos los ciudadanos a no prender fuego en zonas que está prohibido. Han crecido en los pueblos. Por ejemplo se fomenta la formación de comisiones de Defensa Civil, pero, no hay un trabajo de equipo interdisciplinario entre las Instituciones para prevenir y ver las zonas de riesgo que existen en las comunidades.

Seguimos cada uno cuidando la quintita propia…

Se van sumando pocos con un trabajo de la necesidad de mejorar el reciclado de los residuos sólidos urbanos, pero, no hay estructuras y falta apoyo para un trabajo donde predomine la separación de origen, y no seguir arrojando los residuos en la vía ´pública, ríos, arroyos, creando así obstáculos para el libre curso en las acequias… para no provocar mayor daño…

Hacen falta equipos multidisciplinarios para continuar trabajando en las comunidades afectadas por las crecientes para contener y acompañar desde lo psico-afectivo, o emocional. Es insoportable que luego de un año las victimas y damnificados por la crecientes en Sierras Chicas, continúen sin que tener respuesta en tema de viviendas, o infraestructura del lugar afectado…”

En términos generales, las autoridades políticas no estuvieron a la altura de la necesidad de contención que demandaba el pueblo. Tanto el gobernador Eduardo Angeloz como el presidente Carlos Menem fueron criticados por las demora en llegar a la zona del desastre.

Los miserables del poder

El Cura Raúl acompañaba a los mandatarios en su recorrida recitándoles las respuestas urgentes que el pueblo necesitaba.

0002022599No son muy gratos esos recuerdos. Si era consciente, de que si o sí, el Estado tenía que ayudarnos. Resultaba imposible suponer que el pueblo se reconstruyera sin ayuda… Me vi, envuelto en una puja política partidaria entre el estado provincial y el nacional. Tanto Menem como Angeloz, aprovecharon el momento del desastre para sacar ventaja a costas del dolores de la gente. Como el estado nacional dio respuesta de manera casi inmediata, generó un malestar en el gobierno provincial, y ahí Angeloz, se sumó para “ningunearme” y dar ordenes, incluso, a algunos periodistas de que no me hicieran notas, de modo que el gobierno de Córdoba apareciera más en las titulares de las noticias como quien ayudaba más.

Recuerdo que en su segunda LVI_Seccion_A_25022015_PAG004_BLO02_Foto01vista Angeloz saludó a las autoridades cuando le tocaba saludarme, directamente dio la vuelta y se fue…

Un periodista que vio esa actitud, me dijo que no podían hacerme notas, por órdenes de arriba.

Quién trabajó muchísimo y con quien se consiguieron varias cosas, fue la Sra, Leonor Alarcia. Tanto a nivel nacional, como provincial. Ella tenían interés en que yo participara en política partidaria; pero por supuesto que siempre les dije que no era lo que quería”

Casi un cuarto de siglo después las autoridades continúan soslayando las fuerza de la naturaleza. Aun cuando está fresco en la memoria colectiva las consecuencias de las crecientes de marzo del año pasado, y cuando las recientes lluvias evidenciaron la necesidad de las obras que nunca se concretaron, el gobierno provincial anuncia una multimillonaria inversión que no contribuirá a la seguridad a preservar ni bienes ni vidas.

Galería (fotos de Raul Martinez)