Relato de Francisca Luisa Reynoso "La Morocha"
El hornero




“La Morocha” Reynoso era tía de Secundina, aquella abuela que compartió algunas de sus memorias con nosotros, nombrada al nacer Francisca Luisa, su pueblo siempre la identificó como La Morocha: toda una institución es sí misma.

Compartimos, a continuación, una de las historias y anécdotas que están plasmadas en  “Historias Populares Cordobesas – Villa de las Rosas” un indispensable texto cuya autora es la Lic. Nora Alicia Nespral quien nos adentra en la historia de esta bella villa serrana .


Que hermoso es aprender las cosas buenas y lindas que tiene el mundo, especial para que disfruten los niños.

Voy a hablarles algo sobre un pajarito que quizá mucho no lo conocen los grandes, menos los niños, además que no es fábula.

Este pajarito se llama Hornero. Y verán ustedes mis queridos niños que yo creo que el hombre en tiempos muy lejanos aprendió de este pajarito a fabricar su casa.

Su casa es bien confortable. Su arquitectura está tan bien hecha que no es muy fácil hacerla pedazos. Pero con el don que le ha dado Dios para que fabrique su casa, no necesita de estos materiales, no tiene pórlan, cal ni fierro para trabajarla. Yo creo que no tiene nada que envidiarles a los que tienen buenas casas.

Algunos materiales de que está hecha esta casita: primero busca un palo grueso o una horqueta de algún árbol para asentar el cimiento, siempre ande no se la muevan los vientos. Él la construye con barro y paja, también trabaja con el guano de vaca cuando está fresco y quizá tenga algo más que yo no lo conozca. Me olvidaba, cuando encuentra pelo de cabra o chancho, también le pone este material. Y se ve que tiene otros ingredientes, porque hay que ver la dureza que tiene, no es fácil para hacerla pedazos, para ser hecho por un pajarito.

Cuando termina su casa por dentro parece de piel, con plumas, con algunas flores que son como algodón. Ahí se mete su compañera y mientras él le pone la puerta, duerme y de a ratos canta.

Es humilde pero firme, tiene pieza y tiene alcoba…

Cuantos de nosotros no tenemos casa. Hagamos como este tan humilde pajarito a quien le enseñó el Creador cómo hacer su casa con forma de horno. De allí viene su nombre. Su plumaje es humilde: es de color marrón.

 

Fuente: “Historias Populares Cordobesas – Villa de las Rosas”.
 Lic. Nora Alicia Nespral.