Riña de gallos, apuestas, asado... y una picardía.
Los Molles de Villa de las Rosas




Otra hermosa historia relatada por “La Morocha” Reynoso, que compartimos del libro “Historias Populares Cordobesas” de Villa de las Rosas escrito por la Lic. Nora Alicia Nespral. Donde se cuenta la anécdota de una riña de gallos y un inesperado desenlace.


Voy a contar lo que recuerdo de Los Molles de Las Rosas.

Los Molles corren en el terreno paralelo con Las Chacras, las divide el arroyo de Las Chacras.

En sus costumbres también han sido muy parecidos, con la diferencia que en Las Chacras teníamos Juez de Paz y en Los Molles había una maestra que era Funes de apellido y se prestaba más para cuestiones de otra clase de eventos.

Allí había guitarreros de fama, empezando que había dos ciegos y la gente decía que cuando hablaban sobre los guitarristaas, a ellos les decían los famosos.

También era zona de jugadores de carreras, juegos de azar y que hablar de riñas de gallo por mucha plata.

y acá va una anécdota o cuento, cuento cierto.

Un día cuando yo era chica, me acuerdo que en mi casa se reunieron varios hombres para i juntos a la riña de gallos. Peleaba un gallo de Funes con otro de Villa Dolores.

Los hacían pelear en Los molles, según conversaban que jugaban por un par de terneras y no sé qué cantidad de dinero.

Todos decían: hay que jugarle al gallo de Los Molles, nos vamos a llenar de plata y si ganamos, una ternera tendrá que ir a las brasas.

Bueno, vean lo que pasó, lo que contaba mi tío, mi padre y otros.

Como en esta riña, todas iban bajo contrato, como son las carreras. Cuando largaron los gallos, las apuestas no se cortaban y el gallo que dicen que era de más agallas – que era el de Villa Dolores-, dicen que empezó como a dar la vuelta a la cancha o sea al corral donde peleaban.

Entonces empezó a seguirlo el gallo de Los Molles. el de Villa Dolores le hizo frente pero empezó a “recular” como decían los viejos. Y se vio que no quería pelear. Y no quiso y no quiso.

Cuando lo encaraba el de Los Molles, retrocedía y no quería hacerle frente y hasta cantó como diciendo: te tengo miedo. Los dueños lo animaban, pero no hubo caso. Entonces perdieron los de Dolores.

A pagar y disculparse. A comer el asado de ternera.

Pero como no hay cosa que se pierda, aquí lo que pasó. Una vieja pícara les había dicho a los de Los Molles que si les hacía ganar la riña le tenían que pagar muy bien, a lo que los de Los Molles aceptaron.

Entonces les dijo: a la madrugada se viene con el gallo bien tapadito a tal parte -un escondite-, ahí les voy a curar el gallo de palabra y a la plata también. Apenas pase la carrera de alguna forma vayan a la casa vieja que está ahí cerca. Allí voy a estar yo. No se dejen ver.

Así lo hicieron. cuando fueron estaba la viejita o vieja, como queramos decir. ¡Tenga firme el gallo!, dijo y le arrancó una plumita de no sé que parte.

Con el tiempo conversando con la viejita, nos dijo: ¿Saben por qué ganaron? En esa pluma que le saqué le había puesto grasa de zorro, que ni ustedes, los dueños, lo maliciaron. El otro gallo le halló el olor y le tenía miedo. se la saqué ese mismo día porque podían revisar al gallo y entonces no tenía nada.

¡Puede ser que haya habido una picardía así!

 

Fuente: “Historias Populares Cordobesas – Villa de las Rosas”.
 Lic. Nora Alicia Nespral.