Olium, un empredimiento familiar, se constituye en sinónimo de calidad en la porducción del aceite de oliva
Los olivos del valle




“¡Olivares y olivares
de loma en loma prendidos
cual bordados alamares!
¡Olivares coloridos
de una tarde anaranjada;
olivares rebruñidos
bajo la luna argentada!
¡Olivares centellados
en las tardes cenicientas,
bajo los cielos preñados
de tormentas!…”
Fragmento de “Los Olivos” – Antonio Machado

 

Traslasierra fue una importante polo de cultivo de olivares y de producción de aceite de oliva.
Así lo atestiguan las numerosas plantaciones que se distribuyen en todo el valle.

También en la ciudad de Villa Dolores, específicamente en el barrio Los Olivos, existen ruinosos vestigios de una industria que fue auge y, que sin dudas, constituyó un importante aporte a la actividad económica de la región. En ese sector, hoy densamente poblado, las calles se disponen a modo de boulevard en cuyos cantero central, como en las veredas, prepondera añosos árboles de olivo.

El auge de la actividad se vio gravemente afectada en los años 70’s, cuando Estados Unidos lanzó un campaña de desprestigio a nivel mundial contra el aceite de oliva.

La caída de las exportaciones sumado a políticas económica adversas, llevaron a la floreciente industria olivarera a la desapareción bruscamente.

El tiempo, sin embargo, fue el verdugo más eficaz de aquella infame campaña norteamericana al conocerse las estadísticas médicas que indicaban que aquellos países que incluían en sus dieta el aceite de oliva tenían un mejor estándar de salud. El estudio también posicionaba a Japón, curiosamente un país que no consumía mucho ese aceite, pero su dieta si contemplaba el pescado como principal aportante. Se determinó que el factor común estaba dado por los ácidos grasos conocidos como OMEGA, que inciden beneficiosamente en la salud. Con esa constatación la comunidad científica terminó poniendo al descubierto el complot de la industria oleaginosa norteamericana.

Casi con el nuevo siglo, la familia Geier se instaló en Traslasierra con la ilusión de una vida basada en el cultivo del olivo. Pero como con la cosecha no lograban realizar aquel anhelo, se decidieron por la fabricación del aceite de modo tal de agregarle valor a sus productos.

La fábrica insume preferentemente la materia prima de las plantaciones del valle.  En cuanto a los subproductos, como pasta de aceituna, son adquiridos en plazas olivareras vecinas.

La fábrica Olium, instalada en la localidad de Villa de las Rosas, recibe diariamente a sus clientes y contingentes de turistas que visitan la región.  Una minuciosa recorroda guiada tiene su corolario en prolijas mesas de degustación con que la empresa agasaja a sus visitantes. Es el mismo establecimiento la más importante boca de expendio de la marca.

Mario Geire, jefe de familia y también quien dirige el establecimiento, nos brinda detalles sobre este emprendimiento familiar que da trabajo de modo directo a 12 personas e indirectamente a más de cincuenta.