El asesinato de Guayama, narrado por Felix Luna, traza una macabra similitud al crimen de su antigüo jefe, El Chacho
El Santos amigo del Santo (Parte II)




De perseguido a forajido

Confiado de que poco y nada le sucedería luego de haber colaborado en el triunfo del coronel Gómez en las elecciones para gobernador, a partir de ese mismo año de 1878 Santos Guayama bajó sus recaudos, y fue entonces que una partida de 15 soldados, a cuyo frente se encontraba el capitán Mateo Cano, lo detiene una mañana de diciembre de 1878 en San Juan capital. Enseguida es trasladado al cuartel de San Clemente donde se le labró un sumario que, misteriosamente, desapareció con el tiempo, quizás debido a ciertas declaraciones muy comprometedoras en él consignadas, para personas de hondo arraigo en la sociedad de San Juan.

Acusado de cohechar a una parte de los guardias y, por ende, de encabezar un motín jamás probado dentro del cuartel donde se hallaba detenido,José Santos Guayama y dos supuestos cómplices fueron ultimados a balazos el martes 4 de febrero de 1879. El periódico La Unión” del 6 de febrero pone en tela de juicio el procedimiento llevado a cabo, al señalar lo que sigue: Guayama y los dos soldados han muerto fusilados por orden del mayor de la Guardia Municipal, porque, se dice, que este cuerpo intentaba una sublevación. Si es así, nosotros negamos desde luego la facultad que se ha atribuido el mayor al mandar ejecutar a Guayama y los soldados; como se sabe, Guayama estaba sometido a la justicia ordinaria y todo hecho y tentativa por parte de aquél a libertarse, debía ser comunicado al juez que conocía en la causa, para que ordenara las medidas que el caso reclamara, para lo cual tiene facultad. Y agregaba: Pero nunca se puede admitir que un jefe militar arranque de un juez natural los presos confinados a su custodia y proceder a ejecutar en él, sentencia de muerte. El mayor que ha ordenado la ejecución del martes no ha podido pasar sobre el artículo 18 de la Constitución Nacional, ni sobre el artículo 14 de la Provincial, sin cometer un acto violatorio y repugnante al Código Fundamental
Cinco años y dos días después de la muerte del gaucho lagunero, Sebastián Elizondo, antiguo compañero suyo de la montonera, será uno de los que venguen su trágico final al asesinar al por entonces senador y ex gobernador sanjuanino Agustín Gómez. Pero esa es otra historia.

¿Qué queda de Santos Guayama?

La historia argentina en general lo ha penosamente olvidado. Es de destacar que una pésima traducción de su legendario apellido, suscrito como Guayamas, da nombre a una vieja estación de trenes situada entre las localidades sanjuaninas de Pie de Palo y Vallecito. He ahí todo.

Fue su contemporáneo y gran amigo el cura José Gabriel Brochero, quien en varias oportunidades recomendó al recio gaucho lagunero a reinsertarse a la vida pública, cuando las acechanzas hacían peligrar seriamente su existencia. En un célebre documento el cura Brochero enumera los mejores cuatro amigos que tuvo en su vida, incluyendo entre ellos a Santos Guayama.

El poema Los Gauchos de Guayama, escrito por el poeta Miguel Martos, en un tramo recuerda así al honrado gaucho federal:

Montonero de Guayama,
el del poncho calamaco
y la vincha colorada…
el del caballo de acero
y la montura chapeada;
el que lleva su hidalguía
en la punta de su daga
y el que tiene cien victorias
en su lanza de tacuara…
¿Adónde vas, montonero,
montonero de Guayama”


Santos Vera Guayama, chozno del Gaucho Lagunero compuso e interpreta este bailecito que evoca a su antepasado.

Fuente:
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.
Luna, Félix – Felipe Varela. Grandes Protagonistas de la Historia Argentina (1999).
Portal www.revisionistas.com.ar
Todo es Historia – Año II, Nº 23, Marzo de 1969.
Turone, Gabriel Oscar – José Santos Guayama, el gaucho lagunero federal – Buenos Aires (2008).