¿Sólo 37 milímetros?: Por qué la medición oficial no refleja el desastre en las calles
Tras la tormenta que azotó Villa Dolores, los pluviómetros marcaron 37 mm. Una cifra que, sobre el papel, parece moderada, pero que cualquiera que haya estado ayer en la calle sabe que no coincide con la realidad. Con ráfagas que superaron los 100 km/h, el dato técnico queda bajo sospecha.
El viento, con esa intensidad, se torna en el gran enemigo de la precisión.
Cuando el viento sopla a esa velocidad, la lluvia cae prácticamente horizontal. Los pluviómetros no llegan a recibir toda el agua porque el vendaval la desvía o crea turbulencias sobre los recipientes. En tormentas con semejante intensidad de viento, se calcula que los aparatos pueden perder hasta la mitad del registro real. Lo que se vio en la calle no fue una sensación pluvial, cayó mucha más agua de la que dicen los sensores.
Caos y falta de empatía al volante.
El resultado fue evidente: calles anegadas y comercios que terminaron con el agua adentro. Pero al drama del clima se sumó la falta de respeto. Mientras muchos vecinos intentaban salvar sus locales, y/o llegar a sus hogares, se vio a varios conductores de vehículos 4×4 circulando a velocidades innecesarias, generando un oleaje que empujaba el agua hacia el interior de las casas y empapaba a los peatones que intentaban resguardarse.
El milimetraje dirá una cosa, pero la realidad de los vecinos afectados cuenta otra historia mucho más grave, en una ciudad cada vez incrementa las superficies asfaltadas, lo que se traduce un flujo de agua que antes se absorbía. Evidentemente hace falta seguir trabajando en los desagües y aprovechar la proximidad al río para descargar parte del agua que termina en centro y barrios bajos. Otro tema a tener en cuenta es el efecto de embalse que provocan los reductores de velocidad (lomos de burro).
Si bien las tormentas se presentan más violentas, no menos cierto es que la falta de empatía también lo hace.
Ahora es cuando la Defensa Civil local, una vez concluidas las tareas de restauración, se de a una campaña de comunicación preventiva para informar a la comunidad sobre como actuar antes, durante y después de meteoros como el de ayer.

